“Consideramos que después de la II Guerra Mundial no ha habido estabilidad, ni relativa siquiera, todo el mundo ha sido removido por grandes tormentas revolucionarias; en oleadas, de acuerdo, así es, porque no podría ser de otra manera.”
(Presidente Gonzalo)
La lucha de clases en la década del 50 había llegado a tal nivel que obligó a todas las clases sociales y partidos políticos a develar sus verdaderas intenciones.
El problema de la vivienda no es ajeno a la lucha de clases, al contrario, como toda demanda del pueblo, se conquista con lucha. Veamos a continuación como la situación internacional repercute en el problema de la vivienda:
a) Guerra de Corea: Entre 1950-1953 el imperialismo yanqui buscó conquistar Corea y amenazar la Revolución China y la construcción del socialismo, lideradas por el presidente Mao Tse-tung. Las fuerzas revolucionarias infringieron una gran derrota al imperialismo yanqui, derrota que lleva a una nueva crisis imperialista de 1954.
Estados Unidos, nuevamente, descarga su crisis en sus semicolonias. ¿Cómo lo hace en Chile? Impulsando, en 1955, la “Misión Klein Sack”, que mandató al gobierno de Chile la disminución del gasto público y el congelamiento de los salarios. La disminución del gasto público paralizó la construcción de viviendas. De 5.944 construidas en 1954, se pasó a construir solamente 868 en 1956.
b) Fin del socialismo en la Unión Soviética (URSS): A la muerte del camarada Stalin (1953), los revisionistas (falsos comunistas) pusieron en marcha su plan de poner fin al socialismo, restaurar el capitalismo en la URSS y convertirla en una superpotencia imperialista. El golpe revisionista, comandado por Jruschov, fue hecho oficial en 1956, en el XX Congreso del Partido Comunista de la URSS.
El informe del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética dice que es posible conquistar el Poder político por la vía parlamentaria. Esto quiere decir que ya es innecesario para todos los países aprender de la Revolución de Octubre. Abierta esta puerta, el leninismo ha sido prácticamente desechado.”
(Presidente Mao Tse-tung, 1956)
El Partido Comunista de Chile, que desde la derrota de Ranquil había renunciado a su papel revolucionario, recibe con alegría las noticias desde la URSS y en el mismo 1956, en su X Congreso, plantea abiertamente su renuncia a la revolución y la “vía pacífica al socialismo”.
Si bien el P“C” chileno participó en forma directa en las tomas de terreno, lo hizo desligando la demanda inmediata de la vivienda de la lucha por el Poder. Su participación en las tomas de terreno tuvo por objetivos: recuperar los votos perdidos en los años de ilegalidad y salvar al viejo Estado.
c) Concilio Vaticano II: El 25 de enero de 1959, el Papa Juan XXIII, convocó al Concilio Vaticano II. Como su nombre lo dice, su objetivo era conciliar, unir a las masas de fieles (que se venían radicalizando) con los sectores más feudales de la iglesia: la vieja teocracia o papado.
El Concilio Vaticano II significó un espaldarazo al recién conformado Partido Demócrata Cristiano (1957) y su organismo “Hogar de Cristo”, quienes declaran trabajar: “logrando la amistad que nivela a las clases y apaga los resentimientos”. Es decir, conciliando no sólo a los files, sino que por sobre todo, a explotados y explotadores. Labor que fue emprendida por el cura Alejandro del Corro y por el Cardenal José María Caro, en las poblaciones del sector sur de Santiago.
“Los principios sociales del cristianismo justificaron la esclavitud en la Antigüedad, glorificaron la servidumbre de la Edad Media, y también saben, cuando es necesario, defender la opresión del proletariado, aunque pongan cara de lástima al hacerlo.
Los principios sociales del cristianismo predican la necesidad de una clase gobernante y una oprimida, y lo único que tienen para esta última es el piadoso deseo de que la otra se muestre caritativa”.
(Carlos Marx)
Otras experiencias importantes en la situación internacional como la Revolución Cubana y la Revolución China no fueron significativas en las masas de nuestro país hasta entrada la década de los 60. Por lo que no tuvieron influencia en el movimiento de pobladores de fines de los 50.













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